untitled

Tal y como luces esta noche
(Parte 1)
Ganador del Halloween Spec Challenge 2000

-Sí, lo sé-decía yo. Era tan encantador mirarlo, ver que la rabia lo llenaba de vida-. Adoro oírte decir eso, Louis. Necesito oírtelo decir. No creo que nadie lo diga nunca como tú lo dices. Vamos, dilo otra vez. Soy un perfecto diablo. Dime lo malo que soy. ¡Me hace sentir tan bueno!

(RICE Anne, La reina de los condenados Ediciones B SA 2003 p 725)

Parte 1

Lestat

Louis continuó caminando a mi lado, permaneciendo en silencio. Creo que no estaba hablando solamente para fastidiarme. Realmente pensaba lo que había dicho entre risas. Realmente deseaba que continuara regañándome, realmente quería escuchar su aterciopelada voz ronca, alterada por la ira. Pero no, tenía que hacerlo a su manera y convertirse en la criatura cerrada que había sido en el pasado.

No podía soportar su silencio. Prefería su parloteo acerca de lo malo que soy. Pero luego caí en la cuenta, repentinamente, de que hacía sólo unas cuantas noches nos habíamos reunido. Me parecía que nunca nos habíamos apartado, que no habíamos estado separados durante casi cien años. Mi tan caballeroso y familiar amigo. Sin embargo sabía que el modo en que él veía el mundo era distinto aunque él fuese el mismo. No podía ver el cambio que el conocimiento le había traído, ahora tenía sus respuestas, ¿y qué le habían hecho a su dulce y calmo rostro, o a su voz juvenil? Nada al parecer.

No obstante prefería verlo enojado a verlo triste o melancólico; y ahora caminaba a mi lado mirando sus pies como intentando evitar hablarme o mirarme.

No entiendo por qué pensaron que había cambiado. Nosotros no cambiamos; solamente nos volvemos más como nosotros mismos al paso del tiempo. ¡¿Cómo pudieron pensar que iba a quedarme quieto y ser un chupasangre bien portado?! Pero la tristeza que ella, mi reina loca, me había dejado; amenazaba con volver, y no lo iba a permitir. Louis finalmente había arruinado mi naciente risa con su meditación.

Ya estábamos a las afueras de Londres cuando detuve mis pasos; Louis prosiguió en silencio, le observé mientras se alejaba de mí, para después darle alcance. Tomé su fría y delicada mano, la cual caía limpiamente por su costado. Tan nueva la sensación de sus dedos de seda para mí; y entonces cuando estaba poniéndome todo dulce y delicado, recordé que estaba de humor para hacer travesuras.

Las líneas de Romeo y Julieta de Shakespeare vinieron a mi mente, las palabras que Romeo dice a Julieta la primera vez que toca la mano de Julieta:

“Si con mi mano he profanado tan divino altar, perdonadme. Mi boca borrará la mancha, cual peregrino ruboroso con su beso.”

Recité esto mientras sostenía la mano de Louis, y justamente como Romeo, besé sus delicados dedos. Louis me miraba con expresión confundida. Le sonreí y esperé a que me respondiera a eso, Continuó mirándome como si intentara de comprender lo que acababa de hacer. No estaba dispuesto a ser la Julieta de mi descarado Romeo. Me arrebató su mano, y para mi absoluta sorpresa comenzó a reír, primero en silencio y después, fuertemente. ¡Se estaba burlando de mí! Ahora era yo el que estaba desconcertado.

-Veo Lestat, que el simple hecho de pararte en la tierra de los bardos te pone de un humor teatral- exclamó recobrando la compostura.

Me sentía furioso y estimulado a la vez. Permanecí encarándolo y después lo tomé por los estrechos hombros; tratando de besarlo con fuerza y de lleno en los labios, tal y como lo hice en la entrada del concierto. No es tan fuerte como yo, pero Dios, es rápido. Giró su rostro, evitando el beso.

-¿Qué estás planeando? ¿Qué quieres de mí? ¿Esperabas que te contestara a la señal convenida?-me preguntó.

-Bueno, conoces la obra Louis. ¡Lo que sigue es el beso! ¡No me culpes a mí, sino a Shakespeare!- repliqué mientras sonreía sarcástico.

-No soy actor, y no estoy actuando contigo. Hasta donde sé tú eres el único actor en la Asamblea-trató de deshacerse de mi agarre, pero cuando se dio cuenta de que no podía, permaneció quieto, pretendiendo que mi posesivo agarre no le molestaba.

“¡Qué extraña cobardía!”

Cité de nuevo a Shakespeare

Y eso fue todo, se inflamó de nuevo.

* * * Louis * * *

¡No podía creer lo que escuchaba! No hacía mucho tiempo Lestat me había hecho enojar y ahora lo estaba haciendo de nuevo. Me llevó a la casa de ese hombre. Estaba furioso cuando me dejó ahí, sintiéndome un completo idiota, de pie en las sombras de la oscura recámara de David Talbot. Y ahora, estaba tan fresco, tratando de besarme y manejarme como si fuese un niño pequeño. Era simplemente terrible.

¡Había sido un tonto! Cuando nos reunimos en Carmel Valley me hice el propósito de no dejar que las cosas salieran mal entre nosotros. Debíamos que tener la paz para estar juntos de nuevo y tenernos el uno al otro como nunca lo hicimos en el pasado. Nuestros sesenta y cinco años juntos no habían estado del todo mal. Supe que lo amaba tan pronto como dejé lo que había creído era su cadáver en el pantano; tan pronto como dejé mi amada Nueva Orleáns. Y ahora éramos libres para tenernos, pero ninguno de los dos había cambiado como lo habíamos esperado. Lestat aún es ese demonio, y yo soy tan sensible como siempre.

Ahora estaba jugando conmigo, molestándome porque no era capaz de liberarme de su abrazo. Estaba tratando de besarme. El beso que me había robado en el concierto aún cosquilleaba en mis labios, tenía el dulce sabor de su sangre en mi lengua. Pero estaba molesto con él, estaba resentido. Habíamos estado separados por décadas y nuestra reunión en Carmel Valley, había sido el momento más dulce y feliz de mi maltrecha vida. Y aquellas pocas horas antes del concierto habían llenado mi corazón con una extraña añoranza, esperanzas y temores. Habíamos sido interrumpidos entonces, Akasha nos separó de nuevo y cuando todo había acabado y viajamos a la Isla de la Noche, se encerró para escribir la crónica de su aventura, saliendo a penas.

Nos encontramos de nuevo, en nuestro desmoronado y viejo hogar en Rue Royale y una pequeña llama de esperanza brilló en mi corazón. Pensé que tendríamos tiempo para el otro, solos, sin interrupciones. Tiempo para hablar acerca de todas las cosas que teníamos que hablar, tiempo para decirle que siempre lo había amado desde las profundidades de mi oscura alma, de decirle lo que significa para mí. El vuelo en sus brazos había sido algo maravilloso Lloré al admirar las estrellas. Ambos volábamos en las alas de los ángeles, pero yo volaba en los brazos de mi ángel oscuro personal. No pude evitar ser el irremediable idealista que siempre he sido; y pronto recibí mi primera decepción cuando desperté frente a la casa de David Talbot.

Le grité a Lestat y me sentí espantosamente celoso. Únicamente había tenido ojos para él, incluso rodeado por todos esos encantadores y antiguos vampiros. Pero él se sentía diferente y pensaba en David Talbot. Y en Akasha, su reciente amante. No en mí, yo no estaba en su mente.

-¡Déjame idiota! ¡Juro que el tiempo sólo te ha hecho mucho peor! ¡Tú, arrogante hijo de perra! ¡Alguien debería encadenarte en una celda!-grité.

* * *
Inicio



Report Content · · Web Hosting · Blog · Guestbooks · Message Forums · Mailing Lists
Easiest Website Builder ever! · Build your own toolbar · Free Talking Character · Email Marketing
powered by a free webtools company bravenet.com